El pasado de Isabel numero 4
Isabel, sin contestar, sitio que debía echar mano a su intransigente dignidad femenina, puesto que ese hombre era el responsable de muchos recuerdos tristes y amargos que atormentaron su memoria por casi siete años. Demasiado tiempo, ¿tanto dura un sentimiento o es que quizá hubo algo más?. Ella inspiro fuertemente para cambiar la expresión de su rostro, de la emoción a la indiferencia en un instante. Miro rápidamente en distintas direcciones hasta llegar a sus manos como buscando una fuente de cordura. Giro nuevamente para dejar la pieza de ajedrez denuevo en el cofrecillo haciendo movimientos ahora un poco mas controlados.
-Bien…!, Como siempre, ¿Y tu?, ¿Cómo has estado tu?- girando de nuevo para verlo de frente, se apoyo en su escritorio con los brazos cruzados esperando alguna explicación para su tan repentina y sorpresiva aparición.
-Eh…, bien¡, ayer por la tarde llegue a Chile y tan pronto me instale quise buscarte, solo para conversar y saber como has estado. Después de todo este tiempo pensé que quizá podríamos vernos, pasar un momento juntos en algún lugar; esque veras solo vengo de paso y mañana en la tarde regreso a Europa a continuar con mis actividades, ya sabes, lo de siempre.
Su vos áspera y suave rebotaba ahora en la mirada seria e inerte de Isabel, quien comenzó a mover el pie golpeando el piso con la punta de su zapato, demostrando asi mas de su dura indiferencia.-m…, bueno, como quieras, solo dime donde y te veré después del trabajo, tengo muchas cosas que hacer antes de desocuparme y es que imaginaras que ahora soy una persona ocupadísima, ¿entinedes?.
-Si, así veo, te estaré esperando en el ¨Platinum bar¨, como a las… ¿ocho treinta?
-Esta bien, a… las ocho y media, allí estaré, no te preocupes.
-OK, nos vemos, cuidate.
Él, antes de irse vaciló un instante, pero al ver de nuevo la dura expresión en el rostro de Isabel, dio la vuelta y salio de su oficina sin decir alguna otra palabra, entendía muy bien el significado de los gestos y actitudes de Isabel ya que conocía muy a fondo los lenguajes de la mujer con la que compartió dos intensos y tempestuosos años de su vida.
Isabel descanso de la emoción en su blando sillón de cueronegro, luego de que él cerrara la puerta con cuidado. Suspiraba fuertemente mientras analizaba los alcances de la turbulenta situación, siempre lo hacia en situaciones como esa ya que era una mujer brillante y muy capaz, tanto, que en solo tres años había logrado convertirse en la primera directora de proyectos de la compañía de diseños publicitarios a la que ingreso solo como diseñadora de planta. Intentaba imaginar en su mente todas las posibles situaciones y palabras, y los motivos que tuvo ese hombre para aparecer ahora, luego de casi siete años en los que Isabel había hecho el enorme esfuerzo por atenuar las heridas de su ocultamente frágil corazón. Y ahora, que había encontrado en su trabajo la motivación para sentirse nuevamente realizada y dignificada como toda una mujer exitosa, ese homrbre la buscaba y como si nunca en la vida hubiese ocurrido nada malo, era una locura.
Seleccionaba en su mente las palabras precisas y los agudos discursos que merecía un hombre asi según dictaba fuertemente su conciencia feminista. Luego de suspirar unas cuantas veces mas, se levanto para tomar su cartera y recoger su celular. Salio rápidamente para recoger su auto y dirigirse directamente a su departamento. Al llegar, entro en su cuarto, se sentó en la cama y se quito los zapatos. En su mente seguía determinando cada palabra y la segurisima actitud que debía predominar en ella mientras durara todo ese complicado encuentro, que sin duda seria de naturaleza muy tensa. Ya calmada, logro soltar un hondo suspiro, puso su mente en blanco, cerro los ojos y se dejo caer hacia atrás en la cama con lo brazos abiertos. Suspiro nuevamente, y abrió los ojos para mirar fijamente la luz del techo.
Iván…, dijo ella suspirando, ¿Qué haces tu, de nuevo aquí agitándome la vida?
Había puesto en su cartera la pequeña pieza de ajedrez; la saco para concentrarse y curiosearla detalladamente, y en ese momento, advirtio un sentimiento de ansiedad extraño que se interponía fuertemente en todas sus determinaciones. ¿Qué seria eso?, ¿Por qué?, no podía comprender el origen inconciente de esa extraña sensación. ¿Amor?, no, no podría ser, ese hombre había hecho de sus sueños la mas terrible de sus pesadillas, no podría sentir nada bueno hacia alguien que era culpable de la peor historia que recordara en su pasado.


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