El pasado de Isabel numero 6

A las ocho y media, en punto, se encontraba bajando del taxi a las afueras del bar. Mientras se acercaba a la puerta sentía que sus brazos y piernas temblaban como si hubiese sido golpeada por el frio de invierno, pero era verano y la noche estaba frescamente agradable. Se detuvo solo unos segundos, pero continuo. Luego de entrar al salon busco la silueta de Iván, quien ya había elegido una mesa muy cerca de un enorme piano que adornaba el lugar. Al verla, Iván se puso de pie y muy formalmente se apresuro para mover hacia atrás la silla en la que Isabel se debía sentar, con una sonrisa tensa, él espero que se sentara y también se sentó rapidamente en la silla de en frente. Isabel se mostraba impasible, a la defensiva, atenta a lo que pudiese molestarla o de cualquier palabra que le pareciera ofensiva. Despues de todo era él quien había concertado esa famosa cita. Iván, en vez de abrir la esperada conversación sólo tomo un suspiro y se acomodo en la silla echándose levemente hacia atrás, evidenciando una tremenda calma y la seguridad que siempre lo caracterizaba como hombre talentoso. Isabel aprovecho el momento para echar una rápida mirada al entorno del bar ya que hacia mucho que no visitaba aquel suntuoso local. De luces bajas y de color rojizo, en sus muros se veían cuadros y fotos de los mas famosos cantantes y músicos del jazz, aroma de cigarrillo, murmullos de gente linda y el sonido de un fino piano negro de cola en el que tocaban los mejores y mas conocidos músicos de la ciudad. A ella siempre le gusto ir a ese bar, para relajarse al son de una buena música o simplemente compartir y disfrutar de una grata conversación. Sin embargo, para ella ahora solo simbolizaba una cosa, el lugar donde vio por ultima vez a Iván en una calurosa noche de verano, por lo que ya nunca mas quiso volver a visitarlo denuevo.
-¿Y? ¿Que querías conversar conmigo después de tanto tiempo?
-m…, nada especifico la verdad, solo quería verte, y saber como estas, como te ha ido, hablar, solo eso.
Isabel suspiro muy hondo,- bueno, ya sabrás que trabajo en una compañía de diseños publicitarios, y he llegado pronto a ser la directora de proyectos.
-Valla! Te felicito, siempre supe que serias capaz de hacer grandes e importantes cosas, no he conocido a una mujer mas capaz que tu en todos estos años.
Isabel se sintió molesta por aquel cumplido, no era para nada bueno alagar así a una persona que ha sido herida y abandonada bajo excusas tontas del deber de un humanista.


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