Eres capaz de cambiar el mundo??

Sunday, November 05, 2006

El pasado de Isabel numero 6


A las ocho y media, en punto, se encontraba bajando del taxi a las afueras del bar. Mientras se acercaba a la puerta sentía que sus brazos y piernas temblaban como si hubiese sido golpeada por el frio de invierno, pero era verano y la noche estaba frescamente agradable. Se detuvo solo unos segundos, pero continuo. Luego de entrar al salon busco la silueta de Iván, quien ya había elegido una mesa muy cerca de un enorme piano que adornaba el lugar. Al verla, Iván se puso de pie y muy formalmente se apresuro para mover hacia atrás la silla en la que Isabel se debía sentar, con una sonrisa tensa, él espero que se sentara y también se sentó rapidamente en la silla de en frente. Isabel se mostraba impasible, a la defensiva, atenta a lo que pudiese molestarla o de cualquier palabra que le pareciera ofensiva. Despues de todo era él quien había concertado esa famosa cita. Iván, en vez de abrir la esperada conversación sólo tomo un suspiro y se acomodo en la silla echándose levemente hacia atrás, evidenciando una tremenda calma y la seguridad que siempre lo caracterizaba como hombre talentoso. Isabel aprovecho el momento para echar una rápida mirada al entorno del bar ya que hacia mucho que no visitaba aquel suntuoso local. De luces bajas y de color rojizo, en sus muros se veían cuadros y fotos de los mas famosos cantantes y músicos del jazz, aroma de cigarrillo, murmullos de gente linda y el sonido de un fino piano negro de cola en el que tocaban los mejores y mas conocidos músicos de la ciudad. A ella siempre le gusto ir a ese bar, para relajarse al son de una buena música o simplemente compartir y disfrutar de una grata conversación. Sin embargo, para ella ahora solo simbolizaba una cosa, el lugar donde vio por ultima vez a Iván en una calurosa noche de verano, por lo que ya nunca mas quiso volver a visitarlo denuevo.
-¿Y? ¿Que querías conversar conmigo después de tanto tiempo?
-m…, nada especifico la verdad, solo quería verte, y saber como estas, como te ha ido, hablar, solo eso.
Isabel suspiro muy hondo,- bueno, ya sabrás que trabajo en una compañía de diseños publicitarios, y he llegado pronto a ser la directora de proyectos.
-Valla! Te felicito, siempre supe que serias capaz de hacer grandes e importantes cosas, no he conocido a una mujer mas capaz que tu en todos estos años.
Isabel se sintió molesta por aquel cumplido, no era para nada bueno alagar así a una persona que ha sido herida y abandonada bajo excusas tontas del deber de un humanista.

El pasado de Isabel numero 5

En el verano, Isabel gustaba de ir a la playa, la que fuera, no le importaba cual mientras pudiera levantarse temprano y ver el amanecer sentada quietamente en las arenas. Recordó como cada vez que se ponía a escribir alguna nota o alguna novela que jamás terminaba, sin darse cuenta, en un papel cualquiera escribía; ¨ Iván, estupido ¨. Solo eso, y ponía ese papel doblado en alguna botella de vidrio que arrojaba hacia lo mas lejano que pudiese en el agua del mar. Se pregunto por mucho el por qué de aquel extraño comportamiento. Según su psicólogo personal es era una forma inconciente de sacar ese nombre de su mente y al arrojarlo lejos buscaba la forma de sentirse liberada y que esos recuerdos se alejaran tan lejos como esa botella en el mar. Esa fue la explicación que Isabel sintio como la mas coerente tomando en cuenta las desafortunadas situacioes que le habia tocado vivir a la tan corta edad de 18 años.

El pasado de Isabel numero 4

Isabel, sin contestar, sitio que debía echar mano a su intransigente dignidad femenina, puesto que ese hombre era el responsable de muchos recuerdos tristes y amargos que atormentaron su memoria por casi siete años. Demasiado tiempo, ¿tanto dura un sentimiento o es que quizá hubo algo más?. Ella inspiro fuertemente para cambiar la expresión de su rostro, de la emoción a la indiferencia en un instante. Miro rápidamente en distintas direcciones hasta llegar a sus manos como buscando una fuente de cordura. Giro nuevamente para dejar la pieza de ajedrez denuevo en el cofrecillo haciendo movimientos ahora un poco mas controlados.
-Bien…!, Como siempre, ¿Y tu?, ¿Cómo has estado tu?- girando de nuevo para verlo de frente, se apoyo en su escritorio con los brazos cruzados esperando alguna explicación para su tan repentina y sorpresiva aparición.
-Eh…, bien¡, ayer por la tarde llegue a Chile y tan pronto me instale quise buscarte, solo para conversar y saber como has estado. Después de todo este tiempo pensé que quizá podríamos vernos, pasar un momento juntos en algún lugar; esque veras solo vengo de paso y mañana en la tarde regreso a Europa a continuar con mis actividades, ya sabes, lo de siempre.
Su vos áspera y suave rebotaba ahora en la mirada seria e inerte de Isabel, quien comenzó a mover el pie golpeando el piso con la punta de su zapato, demostrando asi mas de su dura indiferencia.-m…, bueno, como quieras, solo dime donde y te veré después del trabajo, tengo muchas cosas que hacer antes de desocuparme y es que imaginaras que ahora soy una persona ocupadísima, ¿entinedes?.
-Si, así veo, te estaré esperando en el ¨Platinum bar¨, como a las… ¿ocho treinta?
-Esta bien, a… las ocho y media, allí estaré, no te preocupes.
-OK, nos vemos, cuidate.
Él, antes de irse vaciló un instante, pero al ver de nuevo la dura expresión en el rostro de Isabel, dio la vuelta y salio de su oficina sin decir alguna otra palabra, entendía muy bien el significado de los gestos y actitudes de Isabel ya que conocía muy a fondo los lenguajes de la mujer con la que compartió dos intensos y tempestuosos años de su vida.
Isabel descanso de la emoción en su blando sillón de cueronegro, luego de que él cerrara la puerta con cuidado. Suspiraba fuertemente mientras analizaba los alcances de la turbulenta situación, siempre lo hacia en situaciones como esa ya que era una mujer brillante y muy capaz, tanto, que en solo tres años había logrado convertirse en la primera directora de proyectos de la compañía de diseños publicitarios a la que ingreso solo como diseñadora de planta. Intentaba imaginar en su mente todas las posibles situaciones y palabras, y los motivos que tuvo ese hombre para aparecer ahora, luego de casi siete años en los que Isabel había hecho el enorme esfuerzo por atenuar las heridas de su ocultamente frágil corazón. Y ahora, que había encontrado en su trabajo la motivación para sentirse nuevamente realizada y dignificada como toda una mujer exitosa, ese homrbre la buscaba y como si nunca en la vida hubiese ocurrido nada malo, era una locura.
Seleccionaba en su mente las palabras precisas y los agudos discursos que merecía un hombre asi según dictaba fuertemente su conciencia feminista. Luego de suspirar unas cuantas veces mas, se levanto para tomar su cartera y recoger su celular. Salio rápidamente para recoger su auto y dirigirse directamente a su departamento. Al llegar, entro en su cuarto, se sentó en la cama y se quito los zapatos. En su mente seguía determinando cada palabra y la segurisima actitud que debía predominar en ella mientras durara todo ese complicado encuentro, que sin duda seria de naturaleza muy tensa. Ya calmada, logro soltar un hondo suspiro, puso su mente en blanco, cerro los ojos y se dejo caer hacia atrás en la cama con lo brazos abiertos. Suspiro nuevamente, y abrió los ojos para mirar fijamente la luz del techo.
Iván…, dijo ella suspirando, ¿Qué haces tu, de nuevo aquí agitándome la vida?
Había puesto en su cartera la pequeña pieza de ajedrez; la saco para concentrarse y curiosearla detalladamente, y en ese momento, advirtio un sentimiento de ansiedad extraño que se interponía fuertemente en todas sus determinaciones. ¿Qué seria eso?, ¿Por qué?, no podía comprender el origen inconciente de esa extraña sensación. ¿Amor?, no, no podría ser, ese hombre había hecho de sus sueños la mas terrible de sus pesadillas, no podría sentir nada bueno hacia alguien que era culpable de la peor historia que recordara en su pasado.

El pasado de Isabel 3

El se acerco, pero ella se sentía ya demasiado perturbada cuando sintió su mano en el hombro, lo que provoco en ella un sobresalto involuntario. De forma delicada, y con el cuidado de no hacer ningún movimiento que la pudiese alterar mas; él presiono tiernamente invitándola a girar hacia su dirección. Ella, giro lentamente, superada por el momento, momento que sin duda sabía, debía llegar algún día. No levanto la mirada, solo veía como seguían cayendo sus lágrimas al piso cubierto por una gruesa alfombra de lana blanca.
-Si, soy yo, ¿como has estado?
El tocaba suavemente su mejilla y deslizo sus dedos para tomar su mentón y levantar tiernamente su mirada. Isabel se movió libremente y sin oponerse, su cuerpo y pensamientos no soportaban la situación, pero inconcientemente sentía alguna fuerza que la empujaba a la entrega. Levantando su rostro, vio a un hombre vestido con pantalones de hilo color crema camisa blanca y un bestón, de color verde oscuro. Frente a ella estaba de pie y con una mirada que apenas solo proyectaba algún gesto de alegría y agrado, dentro de los cuales se podían interpretan cientos de significados, todos relativos a la historia que nadie quería desempolvar.
Isabel tuvo que tomarse unos segundos para volver a grabar ese rostro en su memoria ya que después de tanto tiempo sus recuerdos se habían hecho algo difusos, era lógico, ya que había quemado todas sus fotos y destruido todas sus cartas y regalos. Su corazón seguía latiendo agitadamente en medio de ese pequeño silencio; silencio que se tomaron para decir un hola corporal antes de decir alguna otra palabra.-¿Cómo has estado?-, repitió él luego de soltar su mejilla.